lunes, 1 de julio de 2013

Taller de Escritura - Little Talks

Arranco con Of Monsters and Men la sección del blog dedicada al proyecto de Leara, publicando cada dos semanas un relato que hayamos escrito como máximo en una hora e inspirado en los retos que nos proponga. 

Espero leer cuando pueda los trabajos de los demás participantes. 


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Tu presencia no me ayuda en absoluto.

Si bien he decidido negar tu existencia, no te vas a dar por vencido. Es un hecho. Lo supe la misma noche que te presentaste en mi cama, acosándome en una constante pesadilla. ¿Desde cuándo llevas haciendo eso? Parece que te divierte hacerme sufrir de esta manera. Ni siquiera recuerdo el día que decidiste manifestarte en la vida real, advirtiéndome del peligro inminente. "Quiero ser de ayuda", dijiste. 

¿Pues sabes qué? Has conseguido todo lo contrario.

Desde que apareciste ya nada es igual. Consideras que tu existencia es necesaria para que yo me mantenga cuerda, pero mi alrededor te repudia. Te consideran una abominación. No, ni siquiera aceptan que seas real y me acompañes en todo momento. Mi familia confiesa que no soy la misma. He perdido toda amistad por tu culpa. Ni siquiera pude tener una oportunidad con el chico del que estaba prendada desde los catorce años. El médico dice que debo deshacerme de ti. Si fuera tan fácil, ya lo habría hecho. Te habría mandado al infierno, que es a donde perteneces. 

Pero entonces me encuentro con tus ojos. Esa mirada de ardiente carmesí que sabe desnudar mi alma. Esa sonrisa que me cautiva, y esos brazos que me acunan cuando siento que el mundo se vuelve en mi contra. Me llaman loca, pero tú sabes que eso no es cierto. A pesar de haberme destrozado la vida, me cautivas, me enamoras. Te deseo. Y si no te tengo, me ahogo en la soledad. 

Dices que te mata verme así. Y a pesar de que sabes perfectamente que lo mejor para mí es que desaparezcas, no lo haces. Porque yo no soy capaz de soltarte. ¿Es difícil, verdad? Nos hemos cogido cariño. Yo no puedo vivir sin esa pequeña pizca de sarcasmo y doble sentido que añades a tus comentarios. Y tú no puedes subsistir sin que yo te lleve la contraria. Nuestras discusiones son especiales, porque por mucho que nos gritemos al final acabamos abrazados el uno al otro, como lapas. Aunque odiemos ese sentimiento pomposo y vomitivo.

Te necesito a mi lado.

Y me tendrás por siempre.

Cierro los ojos y vuelvo a abrazarme a la almohada de mi cuarto. Ese habitáculo donde me han encerrado contigo. Quizás nunca vuelva a ver a mis seres queridos, esos que decían amarme y decidieron enjaular al pájaro en vez de enseñarle a volar. Pero jamás podrán separarnos. Porque ambos somos la misma persona. 

Que vengan con toda su artillería, pues nosotros usaremos algo que ellos no tienen: imaginación. Crearemos una fortaleza que no conseguirán atravesar. No importa cuanto tengamos que sufrir, mientras estemos juntos.

Pronto todo habrá terminado.

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