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jueves, 16 de junio de 2016

Memorias de mi 2015 y un trocito del 2016

(Entrada escrita a 1 de Febrero del 2016 en plataforma Wordpress)

Igual que el año pasado, coincido día 1 de Febrero para hacer un resumen sobre mis experiencias del 2015 y, debido al motivo de atrasar (como siempre) las entradas especiales de año nuevo, también añado un poquito de lo sucedido durante principios del 2016.

Si bien el año pasado fui mes por mes, contando cada minucioso detalle que mi cabeza lograba recordar sobre lo acontecido cada treinta días, esta vez quiero relatar sobre la marcha, sin un orden establecido. Incluso me encantaría comenzar contando cómo me encuentro ahora.

Porque no sabéis lo feliz que me siento ahora mismo en mi puesto de trabajo. Estoy rodeada de compañeros y compañeras, tanto enfermeros, médicos como auxiliares, que me valoran bastante, pacientes que consiguen arrancarme una sonrisa constantemente y una jefa de planta muy, pero que muy maja. He aprendido mucho durante este mes y siento que poco a poco estoy consiguiendo alcanzar mis propósitos.

El pasado 22 de enero se cumplió un año de la entrevista que hice en Madrid para trabajar aquí, en Inglaterra. Si bien no recuerdo ya el nombre del hotel donde nos reunimos con las enfermeras del hospital, sí que voy a acordarme de los nervios previos, repasando una y otra vez los improvisados apuntes que me había preparado para la entrevista, mientras que en la tele se emitía la película más bizarra que podría escuchar de fondo la noche antes de algo tan serio (al menos para mí sí que lo era), El Día de la Bestia. Tras una noche de insomnio y amanecer a primera hora de la mañana, sin más alimento en el estómago que un vaso de leche y una o dos galletas con desgana a causa de los nervios, Laura y Salvi me acompañaron al hotel, despidiéndose de mí y deseándome la mayor de las suertes.

¡Quién me iba a decir a mí que, tras cuatro eternas horas, iba a salir del hotel con un contrato bajo el brazo! La euforia era insostenible, por fin iba a poder trabajar de enfermera, y en el sector público de un país extranjero, ¡ni más ni menos!

Las semanas siguientes fueron espantosas, para qué nos vamos a engañar. Tuve que preparar un montón de papeleo, entre ellos descubrir qué vacunas faltaban en mi cartilla (pues ésta era un mísero papel cutre del colegio que daba lugar a cientos de dudas acerca de las dosis), y lo mejorcito de todo era que no estaba registrado en ningún sitio. Para colmo, tuve que trasladarme a Cáceres para terminar un par de cosas que no podían hacerse en Badajoz. Ese día acabé tirándome de los pelos porque no paré de moverme entre bancos, oficinas y mil historias a las que se sumaban más problemas a medida que pasaban las horas. Finalmente, y gracias a que mi señor padre vino conmigo, conseguimos todo lo que necesitaba para enviar a la empresa que me estaba ayudando a tramitar los papeles con el hospital. Incluso recuerdo que hubo más de un problema días después con traducciones, cartas de recomendaciones… inevitablemente caí con fiebre, bajo la alarmante cifra de 39 grados.

Todo consiguió mejorar con la sorpresa que me preparó mi señor, el científico malvado. Apareció por sorpresa en Badajoz y pasamos dos semanas juntos, disfrutando y celebrando que ambos habíamos conseguido cumplir nuestras metas para el 2015, pues él había logrado terminar, al fin, su ingeniería. Orgullosa no, lo siguiente:)

Marzo fue un mes de transición, preparando más historias, comprando maletas, preguntando dudas a los enfermeros que ya llevaban trabajando en Huddersfield desde Enero…

Llegó el gran día y, tras muchas despedidas, cada cual más dolorosa (pude incluso hacer una escapada de tres días a Algeciras), mis padres y yo nos dirigimos a Málaga, donde el 10 de Abril cogería el avión con Noelia, quien fue la persona con la que compartí de forma más cercana la experiencia de pisar por primera vez el extranjero para trabajar.

No es fácil. El día antes de embarcar me quedé sola en la habitación del hotel donde nos quedábamos, me miré al espejo y no pude evitar hacerme la pregunta: ¿Qué estoy haciendo? Estaba a punto de irme a un país desconocido, con gente desconocida, dejando atrás a mi familia, a mis amigos de toda la vida, a mi pareja, todo lo que quería… por un trabajo.

Pero gracias a la experiencia de algo completamente nuevo para mí, el viaje a lo desconocido, ese chute de adrenalina instaurado en el cuerpo, la emoción de querer llegar, unida a la cálida bienvenida de todos los demás… aquella sensación de malestar desapareció.

Esta foto es demasiado épica
¡Hay gente tan diferente en el mundo! Éramos españoles, pero cada uno de un punto diferente de la península. Conviviendo juntos, te das cuenta de las manías de cada uno, de sus intereses, las costumbres de su tierra… creo que es algo maravilloso conocer gente nueva, y más con la cantidad de culturas entremezcladas aquí en Reino Unido (a pesar de que me cuesta bastante ser yo misma si no existe la suficiente confianza), aunque debo admitir que, a pesar de un primer mes lleno de quedadas, aventuras en las residencias y visitas al hospital, sentía que me faltaba algo.

Y es que es muy difícil si echas de menos a los de siempre. A día de hoy, sigo suspirando por las personas que siempre estaban ahí para ti, día tras día. Me considero una persona muy dependiente de los demás, especialmente con las que realmente siento que encajo más. No lo sé.

A pesar de ello, no me arrepiento de haber tomado la decisión de venir a trabajar.

En total han sido cinco las veces este año que he podido volver a España para estar cerca de los míos. En Junio tuve una boda en Ceuta, ni más ni menos, así que me cansé de hacer decenas de viajes en avión, autobús, barco… una locura, pero que se vio compensada estando con mi nene unos diez días, y además poder ver a mis padres aunque fuera un par de estos y visitar con ellos el centro de Madrid.

Tuve la mala suerte de no poder coger vacaciones en Agosto, por lo que me perdí el verano del 2015 y lo pasé en Huddersfield, si bien con una temperatura máxima de 23 grados que sólo te permitía desquitarte de la cazadora por una temporada y dar gracias (admito que soy friolera de nacimiento). Sin embargo, tras pasar por tres habitaciones de residencia, finalmente nos mudamos a una casa inglesa entre cuatro personas.

No os voy a mentir: la convivencia da asco (xDD). ¡Que no, hombre! No me malinterpretéis, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero siempre sale a lucirse las malas, porque somos humanos y solemos pensar así. No es lo mismo vivir con alguien que conoces de toda la vida que con alguien que vas descubriendo día tras día. Aún así, puedo decir que tengo unos compañeros de piso decentes (y buena gente, muy en el fondo jejej) y que, aunque de vez en cuando tenemos nuestras batallitas campales, la convivencia se lleva bien y nos apoyamos unos a otros si es necesario.

En Septiembre y en Octubre pude visitar Badajoz y Madrid dos veces. Si bien la primera visita fue exageradamente corta y con cientos de planes acorde a que cumplía los 25 años, se compensó al mes siguiente con quince días de vacaciones que pude distribuir mejor.

Creo que la vuelta tras estas vacaciones y el mes de Noviembre fue la peor etapa del 2015. Empezaron los agobios, muchas noches de guardia, sueño alterado, echar exageradamente de menos a los de siempre. Por suerte, sólo fue un mes, y en Diciembre pude pasar un total de diez días con mi señor, celebrando el puente de la Constitución. Celebramos nuestras navidades particulares, nos regalamos muchas cosicas y nos dimos cuenta, con la tontería, de que ya llevábamos más de tres años juntos

Dejando el sentimiento empalagoso, fue la primera vez que pasaba las navidades lejos de casa. Si bien la última Nochebuena la pasé con la familia de mi señor, este año estuve rodeada de una docena de españoles que, al igual que yo, comenzaban sus vacaciones a finales de año, y quienes no trabajábamos la víspera de Navidad pudimos reunirnos para cantar, cenar y reír, olvidándonos por un momento de los kilómetros que nos separaban de los nuestros en unas fechas tan señaladas.

Cogí mi último avión a España el 1 de Enero, llegando a las tantas de la noche a Badajoz tras comerme unas doce horas de viaje entre tren, vuelo, metro y autobús. No me puedo quejar, pasé unos días en familia, con mi primo y mi prima pequeños que me los como a bocados❤ , disfrutando de juegos de mesa con mis padres y mi hermano reunidos en el brasero, con mi perrito a mis pies buscando calorcito… pude pasar el Día de Reyes con los míos de nuevo, que es sin duda mi día favorito de estas fiestas desde siempre. Volví a Inglaterra una semana después, algo melancólica, pero contenta y satisfecha.

Tras otro mes de esfuerzo, donde no han faltado las primeras nevadas del año en Huddersfield, puedo decir que ha sido un año diferente, emocionante y divertido, pero en el cual me ha faltado mucho de esas personas que son tan importantes para mí debido a lo que supone estar aquí.

Sólo espero que el año que viene sea igual o mil veces mejor que éste que dejo atrás y que nunca olvidaré. Ha habido momentos malos, como la muerte de un ser querido y de un animal que se encontraba viejo y cansado de tanto jugar durante sus diez años de vida, un suceso que me rompió el corazón...

Pero también ha habido momentos maravillosos, y eso no lo voy a olvidar.

Le doy las gracias a mi familia por estar ahí siempre, en especial a mi madre, que nunca deja de tener un momento para mí cuando me encuentro mal. También a mis amigos y amigas de toda la vida, a las que echo mucho de menos esos fines de semana solitarios. A la gente de Madrid, con la que he tenido la oportunidad de pasar más tiempo gracias a mis visitas. A todos mis compañeros de Huddersfield, que han hecho mi estancia aquí más llevadera y divertida. Y, por supuesto, a la persona que siempre ha apostado por mí y es lo más importante que tengo a día de hoy. Te quiero, peque.

Y eso es todo. No busco que la gente sienta interés en mi vida personal, pero escribir el año pasado mis experiencias del 2014 y leerlo un año después, hace que te sientas feliz de recordar cosas que habías dejado olvidadas por el camino.

Siempre he deseado seguir adelante con el blog, aunque no sé todavía cómo hacer para conseguir con él cierta estabilidad, escribir semana tras semana y no una vez cada tres meses. Espero que, con el tiempo, pueda lograrlo.

Gracias a los que hayan leído hasta aquí, ¡hasta la próxima entrada!

jueves, 27 de agosto de 2015

Mereció la pena


Más de cuatro meses han pasado desde que me despedí de este blog y de España para dar comienzo a lo que se ha convertido en una las mayores aventuras de mi vida hasta la fecha. Recuerdo las despedidas, las últimas semanas de papeleos, nervios, maletas y más nervios. Recuerdo el día que me despedí de mi hermano y de mi perro para marchar a Málaga y coger el vuelo que me llevaría a mi destino. Recuerdo ese momento en el que me quedé sola en la habitación del hotel, cuando el silencio se apoderó de mi espacio, me miré al espejo y el pánico comenzó a apoderarse de mí, preguntándome si todo esto valdría la pena. Recuerdo esa tarde en la que conocí a quien ha sido hasta el día de hoy mi compañera de residencia, de piso, de trabajo y de vida. Recuerdo esa cena junto a mis padres, a aquel camarero malagueño que no paraba de contar chistes en el restaurante del hotel. A esa noche que hablamos por primera vez recostadas en nuestras camas, compartiendo nuestros nervios, incertidumbres y miedos. 

Recuerdo la amarga despedida, las lágrimas y pasar el control para coger el avión.

¿Quién iba a decirnos a nosotras todo por lo que hemos pasado hasta ahora en Huddersfield? Desde llegar y conocer a tanta gente nueva, sufrir en nuestra primera residencia, hacer nuestras primeras compras por el centro con los demás, asistir a nuestras dos semanas de training, pisar por primera vez nuestra planta en el hospital, conocer la ciudad, su parque, su centro, su gente... conocernos los unos a los otros. Sufriendo la distancia de nuestros seres queridos, recibiendo el apoyo de todos. Comenzar a hacer turnos dobles de doce horas con un nivel B2 de inglés que, sinceramente, en Inglaterra no te sirve de nada, sobre todo si vienes a vivir al norte y conoces tantos, variados y pintorescos acentos que te hacen pensar si realmente sabías o no manejarte con el idioma antes de conocer todo esto. Para qué nos vamos a engañar, a día de hoy seguimos sufriendo con ello. Pero poco a poco, la cosa mejora. O eso creo. Jeje.

Recuerdo esa inesperada apendicitis y todos y cada uno de los presentes turnándonos para atenderte en todo lo que fuera posible. Recuerdo esas tardes y noches en el Warehouse, esas comidas en el Lord y esas visitas al Greenhead Park cuando el buen tiempo lo ha permitido. Recuerdo la noche que vimos por primera vez Eurovision fuera de España, y tuvimos la oportunidad de votar a nuestro propio representante.

Ayer italiano, hoy libanés... y pasado mis primeras noches de guardia. Recuerdo a muchos de mis pacientes, sus nombres, sus problemas, sus miedos. Y me daba cuenta, entonces, de que era una egoísta al pensar que yo lo estaba pasando mal cuando ellos debían acarrear con una enfermedad durante el resto de su vida, con las consecuencias irreparables de un accidente o lidiar con múltiples discapacidades. Y el esfuerzo que ponían, y ponen, en la rehabilitación.

Recuerdo mi visita a Leeds, una semana antes de volver a España después de dos meses. Se me hicieron tan cortos esos diez días... días donde hubo desde un concierto sinfónico de viajes en el tiempo en Madrid hasta una boda al otro lado del Mediterráneo. Regresé y lloré, con un sentimiento amargo y desagradable en el pecho. Pero que, con la rutina y vuestra compañía, fue desapareciendo.

Recuerdo una media de tres mudanzas dentro de dos residencias diferentes. Y llegó la cuarta y definitiva, para movernos aquí, a nuestra casa. Una casa al lado de un cementerio propiamente inglés, rodeados de mucho verde y gatos invasores. Y olores sospechosos.

Pero para qué nos vamos a engañar, es nuestro hogar, dulce hogar.

Y de esas últimas semanas hasta el día de hoy, me he propuesto nuevas metas, y he cumplido otras tantas: apuntarme al gimnasio, comer más variado y sano, mejorar poco a poco mi inglés y superar con creces mis primeras cinco noches de guardia como la segunda enfermera cualificada en mi planta. Y tras el último cambio de turno y dos días de descanso, rodeada de personas maravillosas y buenos momentos, he decidido que ya era hora de volver a mi blog y deciros que me siento a gusto aquí, que me encuentro bien y estoy disfrutando de la experiencia al máximo.

No os voy a engañar, ponerse a escribir conlleva un doble esfuerzo estando aquí. Tienes la responsabilidad de una casa que cuidar, unas relaciones que mantener y gente lejana a la que atender cuando el tiempo te lo permite. Y, por supuesto, dedicar un poco de tiempo para ti mismo y desconectar.

Pero quiero intentar que este blog siga adelante, que me siga viendo crecer y esforzándome por lo que decidí ser en la vida, una persona que cuida de las demás.

Quiero dejar algo claro: es duro. No todo es de color de rosa, y muchas veces nos venimos abajo, porque somos humanos. Tenemos derecho a preguntarnos qué narices hacemos aquí, en un lugar ajeno a nuestro idioma y costumbres, alejados de las personas que más queremos y nos quieren... 

Y a pesar de ello, echo la vista atrás y no me arrepiento de haber tomado esta decisión. 

Realmente, mereció la pena.

PD: ¿Os he dicho que me he vuelto adicta al té? Malditas y dulces costumbres británicas.

martes, 7 de abril de 2015

¡Me marcho a tierras inglesas!


Pues sí, gentecilla. He estado muy desaparecida desde mediados de Marzo y la razón ha sido, básicamente, mi falta de tiempo: preparando mil cosas, arreglando papeles, despidiéndome de mi novio, de familia, amigos... y es que me voy a Huddersfield, una ciudad situada entre Leeds y Manchester, Inglaterra. Pasado mañana pongo rumbo a una nueva vida y comienzo a trabajar en un hospital, por fin ejerciendo mi vocación tras tantos años de lucha por conseguirlo, la enfermería. Estoy nerviosa, pero también feliz. Es una oportunidad que no puedo dejar pasar y de la cual seguro que me enriqueceré de conocimiento y grandes experiencias que sólo se pueden vivir cuando una persona tiene que adaptarse a un país extranjero. 

¿Qué pasará con el blog? Pues, si queréis que os diga la verdad, todavía no lo tengo muy claro, pero de seguro que no pretendo abandonarlo. Conozco a algunas personitas del mundo blogger que, mudándose a un país extranjero (dos casos que seguía y sigo bastante son los de Binilla en Alemania y Mizu en Japón), dedicaban/dedican una parte de su rincón a contar sus peripecias por ambos países. Y puede que a eso me dedique las próximas semanas, a relataros un poco mi experiencia en tierras británicas. Y quizás no le dedique mucho tiempo, porque tengo otros deberes, aparte del trabajo y seguir perfeccionando el idioma y estudiando, también ayudar en otras páginas, foros y revistas online. Pero no faltará entrada semanal, ése será mi principal objetivo. 

Y me despido, no sin antes agradecer todo el apoyo de familia, amigos, mi niño y de vosotros, porque hay gente que me sigue tanto por aquí como en las redes sociales y me ha preguntado muchísimo. Gracias, de corazón.

La próxima vez, os hablaré desde Huddersfield (espero que llegue de una pieza junto con todo el equipaje jajaj) ya instalada en la residencia. Hasta entonces, bye, bye!

lunes, 23 de febrero de 2015

Desconexión y nuevos propósitos

Si bien dije hace un par de semanas que iba a retomar el blog, las circunstancias no me permitieron cumplir dicha expectativa. No por pereza, ni mucho menos. Simplemente, mi señor vino a darme una sorpresa y pasar unos días conmigo, lo cual debía aprovechar al máximo, sobre todo sabiendo que dentro de unos meses estaré viviendo en otro país. Y tras pasar una semana infernal recopilando documentos, papeles y más papeles, apostillas y traducciones oficiales juradas, teniendo incluso que subir a Cáceres para terminar con todo, por fin envié todo lo necesario para colegiarme en Reino Unido. Esperemos, pues, que no haya ningún problema de última hora. A cruzar dedos.

Mi carita de emoción escribiendo esto. A ver cuánto dura
Pero no venía a contaros este rollo. Hace tiempo quise proponerme una serie de metas para este año. Una de ellas se ha cumplido con creces, y es que me aceptaran en la entrevista. A partir de ese gran logro he podido construir mis propósitos para este año, que si "parece un poco tarde" para esta entrada porque estamos ya a finales de Febrero, os diré algo: nunca es tarde para ver cumplidos tus sueños. Aunque suene muy marca Disney.

Estoy volviendo a retomar el ritmo de mi rutina, incluso aprovechando más al máximo cada momento de mi tiempo libre. Vuelvo a participar en los juegos de rol que tanto disfruto, escribo reseñas colaborando así con otras páginas y preparo el "gran viaje". Suena muy estúpido, pero estoy bastante nerviosa, y feliz a la vez. Podría decir que estoy pasando por uno de los momentos más agradables y dulces de mi vida, tanto profesional como personal, y estoy deseando que perdure por mucho tiempo.

También tengo pensado plantearme una serie de retos relacionados con series, anime, películas... pero seguramente los exponga en la siguiente entrada. Así pues, os dejo con el repaso de mis propósitos del año 2015:

1. Leer y Escribir. Más el primero que el segundo, quizás. Últimamente apenas leo, salvo relatos de amigos, artículos, reseñas... pero ningún libro. Y eso se nota bastante a la hora de redactar mis propias opiniones. Es por eso que me propongo aficionarme más a la lectura, incluso comprar un Kindle para compensarlo si acabo perdida de nuevo entre las páginas de un buen libro.

2. Aprender. El viaje a Inglaterra me hará crecer y madurar. Volveré a trabajar mis habilidades como enfermera y a cuidar de las personas. Aprenderé inglés, que si bien tengo un nivel aceptable, estoy muy oxidada a la hora de escucharlo y hablarlo. Es una gran oportunidad que debo aprovechar al máximo.
3. Diario personal. De vez en cuando me gustará contaros un poco sobre mi experiencia fuera de España. He pensado por ello crear una sección llamada "Diario en x" o algo parecido para ir contando mis aventuras por allí. ¿Os gustaría? ¿Cómo podría llamarlo?

4. Participar en otras páginas y revistas. Algunas de estas son ¡No lo leas!, VuelaPluma, etc. También me gustaría participar y colaborar más en los foros donde estoy registrada en debates de opinión sobre diferentes temas. 

5. Desarrollo de mis personajes. No sólo tengo dos personajes de rol a los cuales les estoy cogiendo especial cariño (Nadhia Hoghes y Yoshida Toya), sino que en mi cabeza no paran de surgir mil y una ideas para proyectos futuros. Personajes que quiero construir y pulir poco a poco, al igual que lograr que mi niña Nadhia pierda la niñez y se convierta en una adulta, al fin. Y creo ya estar consiguiéndolo. Toya ha nacido hace poco y todavía le queda mucho, pero estoy segura de que sabré recoger los errores de Nadhia y procurar que no vuelvan a ocurrir con él.

6. Ir más al cine. Me encanta ver películas, ya sea con mi pareja, con mis amigos o con mi familia. Me gustaría ir al cine al menos una vez al mes, intentar aprovechar cualquier excusa y pasar una tarde con olor a palomitas.

7. Cocinitas. Tengo que ponerme las pilas. Sé hacer alguna que otra cosa, pero quiero cuidarme y llevar una dieta sana y equilibrada, nada de comer a base de cosas preparadas previamente o comida rápida. Por otro lado, el tema de la respostería me llama muchísimo la atención y me gustaría aficionarme a hacer cupcakes y similares.

8. Cumplir mis retos. En la próxima entrada sabréis cuáles son. Están relacionados con la lectura, con el cine, las series y el anime y manga en general. 

9. Cuidarme más. Quiero hacer ejercicio. He ganado unos kilos, pero ya no es simplemente para verme bien frente al espejo. Soy un tanto floja y necesito con urgencia trabajar mi fuerza física. Espero que este año pueda apuntarme a un gimnasio y frecuentarlo con responsabilidad.

10. Viajar. Inglaterra. Parques, castillos... Londres, Manchester, Liverpool... con tan solo pensarlo sonrío como una tonta. Estoy deseando hacer escapadas por allí y visitar todo lo que tenga cerca de donde viva. Y a ser posible, también hacer escapadas por España. 

Espero que para finales de año pueda revisar esta entrada de nuevo y poder decir con orgullo que lo logré, o que al menos lo intenté. Deseadme suerte.

domingo, 1 de febrero de 2015

Memorias de mi 2014 y un trocito del 2015

Ya estamos a 1 de Febrero. Ha pasado mucho tiempo desde que decidí abandonar el blog por una temporada debido a que tenía que luchar por un futuro que, a día de hoy, puedo decir que creo estar consiguiéndolo, aunque no fuese lo que tenía planeado hace unos meses. Sin embargo, vuelvo a este pedacito de mi persona con una sonrisa. Pese a que este 2014 no ha sido el mejor año de mi vida, teniendo bastantes baches por el camino, ha habido meses inolvidables junto a mi familia, amigos y pareja. Y eso no lo pienso olvidar. Por ese motivo quería empezar el 2015 (un poco tarde, para qué nos vamos a engañar, pero tiene su explicación) con una entrada que recopilara esos momentos que me ha dejado el año pasado, y subir más adelante otra entrada con mis objetivos para éste. Como dije en su momento quería que este blog tuviera un poco de diario personal, y hay muchos recuerdos, muy especiales, que desearía que no quedaran en el olvido por culpa de mi repentina ausencia.

Puedo decir que el tiempo comprendido entre los meses de Mayo y Noviembre (a excepción de Agosto) estuvieron marcados por la frustración y la decepción. Existen personas que no valoran lo que tienen, la ayuda que reciben o el mísero apoyo que le regalan. Hubo una persona, solo una, que me salvó las dos últimas semanas. Un hombre que tenía miedo de mi presencia, pero que con apenas unos días de convivencia me regaló parte de su compañía y su más sincero agradecimiento por lo poco que hice para ayudarle. Y me hizo recordar lo mucho que me gustaba cuidar de las personas. 

Tras pasar por todo eso, 2014 me ha dado una lección muy importante: no dejar que nadie te pisotee, nunca. Peco de dejarme menospreciar, incluso yo me infravaloro muchas veces y necesito de vez en cuando un par de tortas por parte de la gente que realmente me quiere tal y como soy. Pero esos comentarios ya quedaron atrás, porque he conseguido mucho más de lo que ellos podrán imaginar. 

El caso, ser buena pero no ser tonta ;)

Y ahora, un escueto resumen de mi 2014:

ENERO. Año nuevo, vida nueva, como todos empezamos el año. Cabalgata de Reyes con Laura, Jessi y la pequeña Elena. No recuerdo mucho de este mes salvo trabajo y estudiar para mi tercera convocatoria EIR. Estudiar, estudiar y estudiar.
FEBRERO. Otro mes estudiando para unas oposiciones que no me prometían nada con la falta de experiencia laboral en mi terreno, pero no podía dejarlo pasar sin presentarme, ¿no? Jugueteando con mi tablet de dibujo, contando los días para volver a ver a Javi... entre otras cosas.
MARZO. Haciendo limpieza, decido probar de nuevo con el EIR apuntándome de nuevo a una academia. Pasan los días trabajando a media jornada, unos días con personas amables, otras con unas no tan amables... pero se llevaba bastante bien. Tuve una sustitución de dos semanas y media con unas personas bastante agradables y una mujer encamada de la que aprendí mucho, muchísimo. 
ABRIL. Cojo vacaciones en Semana Santa y, tras cuatro meses, vuelvo a ver a mi señor. Vamos al cine a ver Soldado de Invierno con Manu y Liber, pasamos unos días muy felices juntos (puke rainbows plz) y nos atiborramos de dulces. Descubro Bravely Default y decido hacerme con mi 3DS, ¡por fin! Me despido en la estación de Granada sabiendo que a las dos semanas estaremos de nuevo juntos por unos cuantos días.
MAYO. El 3 de Mayo mi señor se gradúa. Sonrisas, risas con Anita, alguna lagrimilla al verlo tan guapo y subiendo junto a sus compis de carrera... fotos en el parque, comida con regalitos y sorpresas y al día siguiente de vuelta a Badajoz. Y es aquí, cuando comienza "esa etapa". Nueva planilla, que durará hasta que termine el contrato. A mediados de Mayo no me imaginaba ni de lejos lo que me deparaba los meses de Junio y Julio hasta finales de año. 
JUNIO. Intento empezar una dieta que acaba mal por las circunstancias de querer chocolate a dosis gigantescas tras media jornada de trabajo en las nuevas casas. De vez en cuando me tocan sustituciones que me recuerdan que valgo mucho, pero la mayor parte del tiempo me siento infravalorada y cada día con menos ganas de ir al trabajo. Me centro en mis apuntes, me adentro en el mundo de Bravely Default e intento llevar la semana lo mejor que puedo, con el apoyo de mis amigas durante los fines de semana. Que, por cierto, mi niña Laura ya se graduó y es una profesora genial. Llega un puente de cuatro días con el cumple de mi abuela de por medio, y toca recuperar fuerzas para el mes de Julio.
JULIO. Dejé de ver anime semanal, abandoné el blog y lo único que decantaba era estudio/trabajo y contar los pocos días que quedaban para las vacaciones de Agosto. Lo recuerdo con mucho calor, quitando ventanas que eran más grandes que yo y recibiendo comentarios totalmente machistas hacia mi persona. Se me hizo muy, muy eterno. Pero al fin cogí las vacaciones y pude ir a Zafra a recoger a Javi. ¡Nos esperaban nuestras primeras vacaciones de verdad juntos!


AGOSTO. Recuerdo todo este mes con una sonrisa de oreja a oreja, y puede que el más memorable de todo el 2014. Primero pasamos una semana aquí, en Badajoz: fuimos a comer a un japonés nuevo del centro, quedamos con mis amigos, visitamos Mérida, nos viciamos a nuestras frikadas, comimos con mi familia en el Muerde la Pasta... luego llegó el tan ansiado viaje a Madrid, donde nos estarían esperando Salvi y Kai. El viernes 8 fuimos a ver el musical de El Rey León en el Teatro Lope de Vega, y se queda como un recuerdo inolvidable a tu lado, peque. Tras eso fue un casi no parar, recuerdo que fuimos a una bolera y nos lo pasamos genial con David, Kai y Salvi. Al día siguiente nos despedíamos por dos días pues teníamos el cumple de nuestro buen amigo Narra, quedándonos en su casa y conociendo en persona a tantas personas que eran tan importantes para mí desde hacía años, desde que me registré en los foros de KHWorld: Suzu, Nell, Sombra, Gambit... jugando hasta las tantas de la mañana al Monopoly de Disney, al Mario Kart, comiendo pizza todos juntos, haciendo mil y una bromas... cena al día siguiente con mi prima, luego llegando a las tantas del día siguiente a casa de Salvi y Kai en Plaza Castilla, hechos puré. Noches de Wii llenas de risas, yendo a casa de David a cenar, días más tarde yendo a ver Cómo entrenar a tu dragón 2 de nuevo en buena compañía, disfrutando los últimos días en Madrid con tu prima también... y luego, para terminar a lo grande, visita al parque de atracciones de Madrid. Nunca, repito, nunca, había disfrutado tanto de las atracciones. Siempre he sido una cagada para las montañas rusas, pero puedo decir orgullosa que me monté en casi todo. Sí, aunque gritara en las alturas que iba a descuartizar a mi señor en cuanto besara el suelo. Sí, te odio pero con amor. Y luego, de vuelta a Algeciras, a pasar la última semana de vacaciones junto a la familia de Javi, ir a la playa, ir de compras, visitar tantos sitios que no conocía... tardes de piscina junto a Alex y Gabi, intentando practicar el inglés sin mucho éxito por mi estúpida timidez... ¡a la próxima lo habré mejorado bastante! Últimos días con Javi, comienzo a moquear y pensar en el infierno que me esperan los tres últimos meses de contrato. Me apoyas y me das todo el cariño del mundo. Te quiero, peque. Llego a Badajoz y disfruto de mis últimos días de libertad antes de volver a la realidad.
SEPTIEMBRE. Últimas cenas veraniegas con la familia, Hago dos años con Javi. Noche en Blanco de Badajoz. Sorpresote la víspera de mi cumpleaños junto a Laura, Jessi, Juanma y mi darling David. ¡Muchas gracias por esa tarta! Visitas familiares, comidas familiares... un mes muy familiar, sí. 1/3
OCTUBRE. No recuerdo nada agradable de este mes. Trabajo y estudio, poco más. Fue muy parecido

a Julio, sólo que sin pasar calor. Sólo me sentí bien la víspera de comienzos de Noviembre al poder ayudar a una gran amiga mía con algo muy importante para ella. 2/3
NOVIEMBRE. El mes en el que me dieron más servicios durante las últimas dos semanas. Agradecí únicamente la presencia de un hombre del que me encariñé incondicionalmente y con el que volví a recuperar la confianza y las ganas de cuidar a las personas. Terminé de pasarme Bravely Default tras haberme acompañado durante todo aquel calvario. El día 24 me despedí de todo lo malo y dio comienzo los días de estudio intenso. También aproveché el Black Friday.
DICIEMBRE. Llega una oportunidad a mi vida que no quiero dejar pasar. Empiezo a pedir papeleos varios, y la madrugada del 19 me planto en Zafra para coger un autobús que me llevará a pasar mis primeras navidades con mi señor. Comidas, meriendas, cenas... llenas de risas y buenos momentos. Preparo mi árbol de hojaldre con Nutella y Lacasitos. Nochebuena con él. Mañana de Navidad en pijama atiborrándome de bombones y repartiendo regalos y recibiendo una cantidad inmensa. El día 27 vuelvo con lágrimas en los ojos pero feliz de haber podido pasar por fin unas fiestas tan marcadas con él. Toca volver a casa como el turrón por Navidad y celebrar la venida del nuevo año.

ENERO 2015. Este mes se resume en dos sucesos realmente importantes para mí: nace mi primo Jesús, y a la semana siguiente parto a Madrid a una entrevista de trabajo. Con todo el apoyo de Javi, de mi familia y de mis anfitriones Salvi y Laura, por fin hago realidad un sueño: tengo trabajo. De lo que quiero ser. Enfermera, y nada más ni nada menos que en Inglaterra. Quizás comience en Marzo. Estoy feliz e ilusionada con ello. 

Para lo que venga a continuación, tendréis que seguir leyéndome por estos lares. 

¡Estoy encantada de estar de vuelta!